Auditoría energética

Auditoría energética

1. INTRODUCCIÓN
La auditoria energética, como parte de un plan de gestión de la energía, permite realizar un diagnóstico de la situación energética actual de la empresa, para sobre esa base, poder alcanzar unos objetivos propuestos en términos de:

  • Ahorro de energía
  • Reducción del coste energético
  • Aumento de la competitividad de la empresa

Nuestra experiencia nos confirma que, en la mayor parte de las ocasiones se pueden obtener sin apenas realizar nuevas inversiones, reducciones en el coste energético del orden del 8%.

Como parte de la auditoria, la totalidad de los contratos de adquisición y venta de energía, tanto de los combustibles y energía eléctrica consumidos, como de las energías térmicas y eléctricas vendidas, son analizados y discutidos con las compañías suministradoras y los destinatarios de las energías vendidas, con el fin de optimizar los costes energéticos por la vía de los precios.

Tras la realización de una auditoría energética, se hace necesario la implantación de un programa de acciones (Plan de Gestión de la Energía) que permitan mantener los niveles de eficiencia energética alcanzados.

2. ALCANCE

Las fases de una auditoria energética, son:

  • Recogida sistemática de datos: de diseño de los procesos, de consumos (mediciones), de equipos de medida, de las condiciones de contratación de los suministros y de los excedentes energéticos, etc.
  • Análisis de la situación energética actual.
  • Valoración de las necesidades de consumo y de las características de la energía puesta en juego en cada proceso. Selección “ABC” de los procesos en función de criterios de energía.
  • Análisis comparativo de la situación energética actual o de referencia y las necesidades reales de los procesos.
  • Fijación de objetivos en términos de consumo y eficiencia energética de cada proceso clasificado como “A” o “B”.
  • Establecimiento de medidas generales para la reducción de costes en procesos “C”.
  • Análisis y discusión de los contratos de adquisición y venta de energías. Optimización de cantidades y precios unitarios.
  • Adopción de las medidas correctoras necesarias para la consecución de los objetivos de reducción del coste o de reducción del consumo de energía.
  • Seguimiento y control de los nuevos consumos.
  • Seguimiento y control de las facturas energéticas.

3. CONCLUSIONES
Como resultado de la realización de una auditoría energética, no sólo será posible alcanzar los objetivos fijados, sino que además se obtendrán los siguientes beneficios adicionales:

  • Conocimiento detallado de los costes energéticos y de su distribución temporal.
  • Motivación del personal en el uso eficiente de la energía.
  • Mejora del impacto medioambiental de la actividad.
  • Mejora en la calidad de los productos y/o servicios.
  • Mejora en el mantenimiento de las instalaciones.